Generadores de canto de IA han alcanzado avances significativos en la transformación de la creación y producción musical. Por ejemplo, Jukebox de OpenAI genera canciones enteras, completas con letras y melodías, en varios géneros y estilos, permitiendo a los artistas explorar nuevos territorios musicales. De manera similar, el proyecto Magenta de Google utiliza redes neuronales para componer música y proporcionar a los artistas herramientas para la colaboración, fomentando procesos de composición innovadores. Plataformas de IA como AIVA (Artista Virtual de Inteligencia Artificial) componen partituras originales para películas, videojuegos y comerciales, mostrando la capacidad de la IA para adaptar la música a narrativas emocionales específicas. Además, servicios como Amper Music permiten a los usuarios crear pistas musicales personalizadas simplemente ingresando preferencias de estado de ánimo, estilo y duración, democratizando el proceso de producción musical para creadores sin amplios antecedentes musicales. Estas aplicaciones prácticas no solo agilizan el proceso creativo sino que también abren nuevas posibilidades para la colaboración entre músicos humanos e IA.